Se preveía un partido difícil y así fue.... desde el minuto 25. Al Pep Team no se le han quitado las ganas de seguir haciendo historia y ya van 21 jornadas sin perder: 17 victorias y cuatro empates por ninguna derrota; algo espectacular que, aún así, no ha conseguido borrar del todo las huellas del histórico pesimismo culé... y el pasado sábado no fue una excepción.
Tras el pitido de inicio del colegiado Teixeira Vitienes solo un equipo jugaba en el Campo Nou, el Barça. Si Michel tenía ganas a los azulgrana, éstos no se quedaron cortos contra media cantera del Real Madrid, que para más inri decidieron salir de blanco impoluto. Guardiola no se escondió ningún as. Al campo saltó toda la artillería -salvo la baja de Puyol por acumulación de tarjetas, Alves por lesión y la entrada de un Maxwell impoluto en una posición que no es la suya-, dispuesta a marcar las diferencias desde el primer minuto. Que arrastrábamos algunos partidos poco 'enchufados' en los primeros minutos... problema resuelto. A los seis minutos Messi, el gran Messi, demostraba por qué es el mejor jugador del mundo con un golazo de rosca desde fuera del área que dejaba a media defensa getafense con la boca abierta.... al igual que a todos los aficionados al fútbol.
La expulsión de Piqué y el famoso 'villarato'
A punto de cumplir de la media hora de partido, el barça ya había tenido seis ocasiones de gol claras, mientras los azulones todavía buscaban la pelota. Pero llegó el minuto 25. A un mal pase de Ibrahimovic y una falta correcta de Maxwell le sucedieron unos pésimos despejes de balón en área culé que debió de poner nervioso a Piqué, que realizó una fea entrada a Rafa. La expulsión con roja directa, clara, sin discusión, dejaba de lado las famosas sospechas de presumibles favores arbitrales, más sobre todo, cuando la dureza de las entradas a Messi e Iniesta, repartidas durante todo el partido por Casquero y Boateng, no fueron medidas con el mismo rigor que las del conjunto de Guardiola.
Sea como fuese, a partir de esta expulsión el partido se puso más difícil para el barça, diez minutos, casi hasta el final del primer tiempo, donde la afición veía que la posesión del balón era más favorable a los de Michel. Pero para despejar dudas está siempre la inteligencia de Guardiola y la magia de 'esos locos pequeños' de Messi, Xavi e Iniesta.
Segundo tiempo, más defensivo
Comenzada la segunda parte, Ibra abandona el terreno de juego por Busquets, una garantía de que si se quiere un partido físico, lo va a haber. Reforzado la mitad del campo, el barça dio otra lección de fútbol: también hay que saber jugar sin la pelota. Dando un salto de gigante respecto a la temporada pasada, los azulones no fueron capaces de sobrepasar el centro del campo, donde perdieron la gran mayoría de los balones. Y si llegaban a la portería allí estaba un Víctor Valdés soberbio.
Sin embargo, las contras del barça dieron más de un quebradero de cabeza a la defensa getafense, que en una de esas vio, como si fuera una jugada de la playstation, que Messi arrastraba a todos ellos y aún así daba el pase que Xavi materializaba en el segundo gol.
Roto el equipo de Michel, que no supo afrontar la superioridad táctica de un barça con diez jugadores, solo pudieron meter el gol del honor en el minuto 91, tras un desafortunado penalty de Márquez, que también acabó antes de tiempo en el vestuario. Ya no daba tiempo a más... salvo para un espectacular tiro de Messi casi desde el centro del campo que casi termina en el tercer gol de la tarde.



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